Amistad

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Cuando comentas con compañeros de profesión sobre las ocasiones en que hay contacto entre un profesional – en este caso del mundo de las Artes, aunque se aplica en general– y aquellas personas que toman decisiones en instituciones públicas o privadas, esto es, políticos, programadores, comisarios, consejeros, directores, etc. (cuando no son todo-eso-en-uno), es común que te refieran sentirse tratados con altivez, frialdad en el trato, indiferencia o incluso desdén por los representantes de instituciones.

redSi la observación viene de diversas fuentes, no puede ser coincidencia; efectivamente, debe ser el trato que suelen dar.  ¿Por qué?

Norte y Sur : Stiff upper lips

En España, como en otros países, es habitual considerar a alguien como amigo con facilidad. Se considera buena fe.

También es común que cuando un español está en determinados países, le llame la atención el hecho de que tener trato con alguien no signifique ser amigo; puedes coincidir con alguien en un sitio público y charlar animadamente, que eso no significa que si os volvéis a encontrar, incluso unos minutos más tarde, te salude y te considere amigo.  
En algunos lugares, hace falta mucho tiempo y bastante trato para poder considerar a alguien amigo. Esto a veces no es bien llevado por los españoles.

Es normal que, considerando a alguien como amigo, puedas esperar de él/ ella que te trate de forma distinta, te ayude o te haga un favor cuando lo necesites.  ¿Qué clase de amigo te negaría su ayuda?  

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Por este motivo, es lógico que determinadas personas en situación de tomar decisiones que afectan a los demás tengan mucha gente que quiera ser su amigo.
Y es lógico que los amigos de personas en situación de tomar decisiones  puedan esperar algo especial de ellas.
Lógico, no justo ni razonable.

social-networking4Amigo de mis amigos
Así que para mí hay dos situaciones no incompatibles:
Cuando alguien en una institución se recubre de un manto de altivez, de frialdad en el trato, indiferencia o incluso desdén, puede ser nada más que un sistema de defensa frente a amigos oportunistas. Es decir, el político, comisario o programador que te mira por encima del hombro no te odia, sólo se protege contra falsas amistades.

Por otro lado, puede ser que consideren que sólo pueden tener trato con amigos de verdad – su círculo de confianza–  pues los demás no son de fiar, son amigos oportunistas.  Es decir, se limitan a constatar que no te conocen.
Hasta aquí, todo claro.

Sin embargo – y aquí hay una diferencia crucial entre España y otros lugares– hay sitios en los que la gente puede hablar con normalidad, no es necesario protegerse con frialdad ni altivez en la persona que toma decisiones, pues no es necesaria la amistad previa para poder tener trato, ni el trato significa amistad.

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El hecho de que haya personas que consideren amigo a alguien por haber hablado (o respondido a un correo) no quiere decir que todo el que quiera hablar contigo quiera ser tu amigo, y aprovecharse de esa situación para pedirte un trato especial.

El hecho de que haya personas que consideren amigo a alguien por haber hablado no quiere decir que ser amigo sea una condición necesaria para la sinceridad del interlocutor.

Existe la posibilidad de que alguien escuche lo que le dicen sin sentirse obligado a nada por el simple hecho de escuchar.

Existe la posibilidad de que alguien, sin ser amigo, hable con una persona que toma decisiones sin por ello querer manipularla, sino que ofrezca algo interesante.

Existe la posibilidad de que alguien en situación de decidir actúe con naturalidad frente a sus interlocutores, y pueda hablar de un asunto sin mecanismos de defensa que bloqueen la comunicación entre personas.

Existe la posibilidad de que alguien pueda hablar de un asunto sin necesidad de amistad previa que permita la comunicación sincera con personas en situación de decidir.

Y existe la posibilidad de que ni los miedos ni las filiaciones determinen las acciones y decisiones de la gente.

Existe, quizá en otros lugares.
En España, todo el mundo lo dice, la gente es muy amable.

David Aladro-Vico / Berta Delgado – LRM Performance