Sexo, verdades y cintas de vídeo

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El sexo, como resultado directo del amor, la violencia, o simplemente de la condición humana, es parte fundamental del cine. Casi cualquier película que sea “para mayores” tiene alguna escena de sexo. Es lógico, la pulsión sexual es una enorme parte de lo que mueve al mundo. No estoy hablando de películas pornográficas ni eróticas, que están construidas básicamente en torno a escenas de sexo. Tampoco me interesan en este momento las típicas secuencias de sexo de película en las que todo son fundidos encadenados y música de fondo.

No son muchos los directores o actores que se atreven a utilizar sexo real en sus películas. Sin embargo hay algunos ejemplos interesantes. Me gustaría hablar de dos películas en particular en las que se utiliza el sexo explícito, sin que sean porno ni eróticas. Películas que buscan ir más allá, pero en las que el sexo es el motor dramático fundamental, y en las que mostrar ese sexo real es parte de la propuesta estética y narrativa del director.

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Una de ellas es 9 songs, de Michael Winterbottom. La historia es muy simple, un hombre y una mujer se conocen en un concierto. A partir de ahí comienzan una relación que intercala sexo con música. Básicamente follar e ir a conciertos. La historia entre ellos es al principio algo totalmente hedonista: sexo y arte, no hay más. Con un estilo muy naturalista, casi documental por momentos. ¿Por qué no mostrar sexo real cuando eso es lo que une a los personajes? Hay una especie de regla que indica que una película puede calificarse como X cuando se muestra una eyaculación real en cámara. En 9 songs hay sexo real, coito, felación, masturbación y eyaculación en cámara. Pero no es X. No creo que sea una gran película. Es un poco repetitiva y no llega a profundizar demasiado en la relación de ellos. Eso sí, la música está genial. Sin embargo, demuestra que hay muchas maneras de mostrar sexo real en la pantalla sin que sea gratuito, sin que sea artificial, sin que sea incómodo o cause curiosidad. Sin que sea más que eso: dos personas follando. Eso es porque Winterbottom es un director talentoso, versátil e inteligente. Hay quien dice que 9 songs es un experimento. Si ese es el caso, salió bien.

La otra película que quiero destacar, Intimidad, sí que es una gran historia. También con un director muy interesante, Patrice Chéreau, pero sobre todo con un genio detrás de la historia, el escritor Hanif Kureishi. Intimidad cuenta la historia de Jay, un hombre que después de separarse de su familia, con una carrera y una vida personal estancadas, conoce a una mujer, Claire. Sin que ninguno de ellos sepa nada del otro, comienzan una relación que consiste en encontrarse una vez a la semana para tener sexo. Cuando Jay intenta pasar de esa intimidad física a una intimidad emocional, averiguando cosas de Claire, de quien no sabe nada, la cosa se complica. El sexo explícito de Intimidad no pasa de una felación, pero tiene escenas de sexo rodadas de una forma muy natural y poco efectista, e interpretadas con mucha verdad. Una película profunda y conmovedora, con momentos de gran belleza.

Sí puede ser casualidad que Intimidad y 9 songs transcurran principalmente en Londres. No me parece casual que tanto Patrice Chéreau como Michael Winterbottom sean europeos. Los americanos serán los dueños de la industria del cine, pero hay temas que no controlan de la misma manera.

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Hay otros directores que también utilizan sexo explícito en sus películas. Un ejemplo es Lars von Trier, pero lo hace por otros motivos. En Los idiotas para descolocarnos, en Anticristo para que el dolor que ocurre en paralelo sea más perturbador aún. Su próxima película se llama Nymphomaniac y la imagen de difusión es Charlotte Gainsbourg haciendo un trío con dos tipos. No sé, después de Anticristo y Melancolía, que nuevos tormentos tiene Lars preparados para la pobre Charlotte, pero si uno de ellos es que tenga sexo con Shia LaBeouf ya me parece suficiente.

Otra película que profundiza mucho en el sexo, sin tener escenas de sexo real, aunque sí muy realistas y rodadas de forma maravillosa, es Shame. Es la historia de Brandon, el excelente Michael Fassbender, que lucha con su adicción sexual y su incapacidad de tener una relación profunda con otra persona. Una historia dolorosa y por momentos muy triste, pero llena de imágenes hermosas y grandes interpretaciones. Una vez más su director, Steve McQueen, es europeo.

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Otros ejemplos de sexo real en películas que no son porno: Shortbus, Ken Park, The brown bunny, para ser justa, debería aclarar que estas tres son películas de directores americanos. Seguramente hay más. Como decía antes, el sexo está presente en casi todas las películas. Muchos directores reflexionan sobre la sexualidad. Sin embargo, rodar sexo real dentro del cine comercial habitual sigue siendo difícil y genera debates. En definitiva una escena de sexo, como cualquier tipo de escena, tiene sentido cuando está en función de hacer crecer la historia. Cuando no aporta nada, será una escena vacía de contenido. Como puede ser vacío un tiroteo, un diálogo en un bar o una persecución.

¿Es más realista una escena de sexo por ser real que una de sexo fingido? No necesariamente. Los actores, hagan lo que hagan en cámara, están interpretando personajes. La realidad en el cine está siempre vista con un filtro de irrealidad. Pero la fuerza que transmite algo narrado con verdad, sea o no real, siempre genera un sentimiento genuino en el espectador. Lo que sentimos al ver una película, esa es la única realidad del cine.

Inés González.