Qué duro es el mundo de la Moda, Antonia

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Suelo colaborar en una agencia de modelos impartiendo una charla a los chicos y chicas que terminan curso de formación. Una masterclass que le llaman ahora. Es un curso de modelaje donde aprenden a comportarse, a moverse, aprenden nutrición, estética, posado y demás. Me gusta escucharlos, saber qué esperan de la profesión de modelo y saber por qué han decidido serlo. Me gusta escucharlos… pero raramente me hablan. No sé si es cosa de las generaciones de ahora o de la adolescencia en sí, pero es todo un reto conseguir que te cuenten y aunque siempre hay un par de ellos que tienen iniciativa e interaccionan, la mayoría… simplemente están allí.

Les cuento cómo me enfrento a una sesión de fotos, a un desfile, al proceso creativo, cómo es el trabajo en equipo, en el taller (y blablabla). Pero la verdad, siguen en su mundo; les suena a chino todo lo que hablo. Como si nada de eso fuera con ellos, como si sus expectativas y las mías no tuvieran nada que ver. Como si les hablase de Física Cuántica o algo así. Algunos con cara de ‘ésta nos va a soltar el rollo típico’. Qué puedo hacer, pienso, cómo explicarles de qué va ésto, cómo decirles que les queda un larguísimo camino antes de ser cualquiera de los ídolos a los que admiran en las redes. Redes. OK, lo pillo. Entonces paso a hablar de lo que conocen. Caras, famosos, nombres, fotos, redes sociales… Se animan; se pone divertida la cosa. Hasta que hago la primera pregunta: decidme un nombre de algún diseñador internacional. Dudas. Silencio. Miradas atropelladas. Alguien susurra ¿Dior? Bien, Dior; vale, os suena por la publicidad, los perfumes, las alfombras rojas… Y les pregunto, quién es el último director creativo de la casa Dior (*). Y se hace el silencio; nadie lo sabe. ¿Marc Jacobs, alguien sabe quién es Marc Jacobs, qué hace y qué estilo tiene? También es mediático y famoso, ¿no? Bueno, a ver, alguna modelo; que será más asequible. Bien, saben algunos nombres conocidos, como Kate o Cara. Vale, aceptamos barco como animal acuático. Pero chicos, eso no es saber de moda, las cosas claras. Es vuestra profesión y vuestra obligación, si os soy sincera. Las clásicas, Linda, Naomi, Stella, ¿a ninguno os suenan? Bueno, no es su generación, ok. Vamos a lo básico, a lo más mediático, ¿Andreja, Mica, nadie? Venga, alguna modelo española. ¿De verdad? ¿Nadie sabe quién es Marina Pérez? ¿No? Bueno, más fácil, Eugenia Silva o Nieves Álvarez. Oigo un Paula Echevarría en el fondo de la sala; sonrío, no puedo evitarlo; ahora toca dar un poco de caña: ¿Sabéis la diferencia entre ser modelo profesional y ser egoblogger o it-girl, no? Venga, otra oportunidad ¿Algún diseñador o firma conocida nacionales? ¿Ni os suena Delpozo? Mira, me rindo.

No, no me rindo, es broma. Porque a estas alturas es cuando la clase se ha vuelto interesante para ellos, y en el fondo también para mi. No entro a valorar porque mi intención es hacerles reflexionar. Porque ahora es cuando puedo volver a hablar de lo que es una sesión de fotos, cómo se prepara un desfile. De las horas y horas de preparativos antes, de las jornadas completas de levantarte a las seis de la mañana y acostarte pasada la una de la madrugada con un solo sandwich en el cuerpo. O de diseñadores coñazo como yo, que piden repetir una y otra vez la pose y la mirada ésa. Ahora es cuando hablamos de la profesión y ahora es cuando se muestran receptivos. Ahora es cuando me escuchan. Cuando les dices que hay fotógrafos que les gritarán en medio de una sesión estresante de varias horas; que pasarán un casting tras otro y les dirán que no valen, que no cumplen el perfil. Y que nada de eso será personal. Ahora es cuando les puedo decir que al chico o la chica ossea que presume ante sus amigos de que es modelo lo que tienen que dejar en su casa; que eso de ir acompañada a una sesión de fotos con el novio ‘es que sola me da miedo de que me pase algo’ no solo es cero profesional sino MUY infantil. Que decirle a un diseñador ‘yo no me pongo esos zapatos porque no me están bien’ es la muerte de una carrera antes de que ésta empiece.

Lo que más me gusta es que cuando termino la masterclass es cuando me preguntan; siempre. Acabada la charla es cuando me abordan con dudas, cuando me cuentan, cuando me piden consejo.

 

 

(*)  En la fecha en la que realicé la pasada masterclass, el último director creativo de Dior aún era Raf Simons

4 Comment

  1. Pues si….Balbina esto son sus inicios, luego cuando algun@s llegan dicen otros, no veas la suerte que tienen o que la agencia tiene favorit@s.
    Tu masterclass creemos que es muy positiva. Ven que en esa bella cabecita aparte de laca también tienen que llenarla de cultura.
    Gracias por tu aportación…siempre es un placer.
    Un buen artículo.
    Besos

    1. Balbina Arias says:

      Gracias a ti Manuela, porque es muy que sepan que para llegar a ser esa cara bonita hay toda una profesión y mucha profesionalidad; solo los que lo entienden están más cerca de llegar; tu lo sabes bien. Siempre un placer.

  2. Y yo que pretendo dedicarme a las cosas teóricas de la moda o a estilista y sabiendo más que ellos veo que tengo menos futuro que cualquier “guapo” de Instagram. A veces estudiar y saber solo sabe para frustarse.

    1. Balbina Arias says:

      Hola Alex. ¿Me dejas que te de un consejo? Que nunca, nunca un desánimo o un futuro poco halagüeño según la visión de otros, hagan mella en tus ganas y lo que quieres para ti mismo. Jamás estudiar es frustrante si lo que estudias te gusta; jamás saber cualquier cosa es una carga. La carga es precisamente la contraria: la cabeza vacía de contenido. Eso es justo lo que quiere este artículo, denunciar la invasión de las cabezas vacías. Súmate a esa denuncia llenando la tuya y enriqueciéndola, y habrás dado sentido a mis palabras.

      Un placer

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