Galguitas

the neon demon

Se estrena una película o un documental relacionado con el mundo de la moda y las revistas, y no puedo evitar verla. Hasta ahora todas me han decepcionado (quizá la que menos The september issue), por tratarse de vehículos publicitarios, puro marketing, o pajas mentales de individuos que no tienen ni idea de este mundo.

Justo esto es lo que me ha pasado con las dos últimas: The neon demon y The model.

La primera es un ejercicio de onanismo visual o, para ser más precisos, una mierda envuelta en papel de regalo. Un argumento débil, suficiente para un corto o un vídeoclip, pero estirado para llegar a largometraje. Una supuesta película de terror que solo da pereza. Posmodernidad vacía pero con una fotografía de la hostia.

the model

The model pretende retratar los duros comienzos de una joven modelo danesa en París. Un cliché detrás de otro: fotógrafo que parece un modelo que no puede evitar caer rendido ante los encantos de la recién llegada, una muchacha joven y ambiciosa que no sabe decidir ni decir que no, y es utilizada por unos y por otros. Pretende mostrar la crueldad de una profesión que lo mismo te encumbra un minuto que te olvida al siguiente, pero solo demuestra lo que es obvio: niñas demasiado jóvenes y solas son presa fácil.

Lo más llamativo de ambos filmes es que no hay nadie feo, ni fotógrafos, ni modelos, ni estilistas… Conozco a muchos fotógrafos de moda, y NINGUNO se parece a los que aparecen estas dos películas. Los hay más majos y completos subnormales, pero con el aspecto que tienen los de estas pelis, uno de cada cien, siendo optimista.

Coinciden ambas en que las protagonistas son personajes sin fondo. A los 16 años no puedes tener la personalidad ni el carisma de una Lauren Hutton, está claro, pero de ahí a ser una pava… No entiendes sus motivaciones, o por qué están ahí, o por qué van solas.

En The Neon Demon se demoniza (nunca mejor dicho) además el lesbianismo, aquella idea de si una lesbiana es rechazada se convierte en una mala bicha, un ser cruel y vengativo. Misoginia disfrazada de -supuesto- arte.

En realidad lo que parecen ambos filmes es la sublimación de una fantasía: niñas jóvenes e inocentes a merced de los lobos. Lo que ocurre es que los lobos están por todas partes, en el filme y tras la cámara, dirigiendo.

Y no se ponen ni coloraos.

Nota: los técnicos de las fashion weeks patrias llaman “galguitas” a las modelos. Cualquier explicación sobra.