¿El ocaso de las sosas? – Diseccionando influencers

backstage
SHAREShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on Pinterest

No me entusiasma hablar de egoblogueras, porque interesantes me parecen cuatro, no todo el tiempo, y además tampoco son de las que más audiencia tienen.

Lo mismo la rara soy yo, porque las cuquis, las paletillas venidas a más, y las que en general son cursis, no me llaman la atención lo más mínimo.

Paula Echevarría, Chiara Ferragni, Olivia Palermo… monas, cuquis y más sosas que una nevera vacía. Puedo entender que alguien inexperto, un tanto perdido en cuestiones estéticas (aún no se ha enterado que es la actitud, no la ropa), tome como modelo a cualquier sosa de estas. Pero que te abras un egoblog para imitarlas, tengas unas cuantas visitas, y de repente adoptes aires de diva, y exijas sentarte en el front row de, pongamos por ejemplo Delpozo, se me antoja de un desubicado tremendo.

Corre el rumor de que Instagram va a implementar Analytics en la aplicación, y eso, amiguitos, va a poner a muchas (y muchos) en su lugar. ¿Que por qué? Porque a los egobloggers no se les piden los datos de Analytics a la hora de conocer su reputación, se les piden los números de seguidores en IG, TW y FB, y ya sabemos lo fácil que es inflar estos datos.

Pero las marcas siguen cayendo en el truco de los followers, aunque se demuestre que luego no hay conversión, que alguien que dice tener más de dos millones y medio de visitas en su blog, no puede tener unas míseras 5000 reproducciones de un vídeo con una marca. No salen las cuentas.

Entiendo el interés por seguir las andanzas de una modelo que viaja, de una actriz, de la presentadora de un reality, de alguien que hace del deporte y la salud su profesión, de alguien que tiene vida y profesión más allá de su blog… pero ¿aún suscita interés lo que se ponga una pavisosa de La Coruña (o Murcia o Alcorcón) o si le hacen rozaduras los zapatos de Zara?
(nota: si llevas zapatos de Zara pensando que son buenos, poco castigo me parecen las rozaduras)

Y otra duda que tengo: cuando ya no sea interesante esta pobre paleti ¿qué hará con su vida? ¿Será capaz de volver al anonimato? ¿Será otro juguete roto de las redes? Es curiosidad periodística. Importarme no me importa una m…

Front Row Fashion Recycled 2009