Como una autentica city girl

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The City, es la milla cuadrada que produce una cuarta parte de la riqueza del país, primer centro financiero del mundo y donde el poder, el dinero, la ambición, las traiciones y la envidia pueden respirarse en el aire.

Y ahí me vi yo, envuelta sin motivo alguno entre un grupo de altos empresarios y aspirantes a, pero tengo que aclarar, que yo no soy una city girl ni lo quiero ser. Los motivos por los que estaba allí no vienen al caso, pero lo que sí interesa es todo lo que dio de sí el día y los lugares donde estuve y todo ello by the face.

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Estate a las 13h en punto en el 19 de Broadgate Circle, EC2M 2QS. El lugar, Corney & Barrow Wine Bar. Pequeña cadena de pubs, muy de la city que solo los encontrarás en la zona. Comenzamos con el aperitivo, con vistas al anfiteatro que hay en el centro y como era la hora que era, allí estaba todo el mundo en su sitio, lo que no sabía el staff es que volveríamos unas horas más tarde y con unas botellas de vino y gin&tonics de más.

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Supongo, porque realmente no lo se, que se comerá la mar de bien, pero por suerte o por desgracia yo no comí ahí sino en L’anima. Claro, a mi me dijeron: “vamos a ir a tomar el lunch a un sitio que te vas a cagar”, con estas palabras literalmente. Entramos allí, que era a 2 minutos del sitio anterior, y el diseño del lugar era mega espacioso, mega alto y con unos muros de cristal que dejaban entrar el sol que hacia ese día inundando todo el restaurante… Y es que después me entero de que es el restaurante italiano más premiado de Londres… así, sí!!!

El servicio excelente, italianos, y a mi no hay cosa que más me guste que un italiano hablando ingles. La comida fabulosa, el postre sublime y el vino ni te cuento, un espectáculo, las ollas ya idas y se pasó al gintoneo que te veo. Aquello no acabo allí, por supuesto que no.

Ahí que volvimos al lugar de antes, liando la traca, y venga a beber, el ambiente de los de alrededor, que teniendo en cuenta que ya era hora de haber acabado al jornada laboral, era relajado, uno allí fumandose un puro tan tranquilo y nosotros… bueeno, a nosotros por supuesto nos llamaron la atencion, cosa que nos importó un pimiento sobre todo porque todavía quedaba lo mejor del día…

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Vertigo 42, absolutamente, no lo dudo ni un segundo, el sitio más alucinante en el que he estado en toda mi vida, es más, 3 años en esta ciudad y ahora lo descubro, es para morirse!!!. Visita obligatoria para mis proximos coleguis que vengan.

Vertigo 42 se encuentra en la Tower 42, en pleno corazón de la City. Es uno de los edificios más altos de la ciudad y tiene amenaza terrorista máxima, así que si quieres entrar, es como si fueras a un aeropuerto, te chequean todo, hay que presentar pasaporte, etc, etc. Entras, el seguridad te dice muy amable “el ascensor de la derecha” el cual, es única y exclusivamente para los clientes de Vertigo 42. Aprietas el boton y subes las 42 plantas , que se dice pronto. Decimos nuestro nombre al recepcionista, ya que sin reserva no puedes ir, y nos sientan en la ventana Big Ben, cada ventana tiene un nombre dependiendo de lo que tengas en frente.

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Me levanto e investigo el sitio, me quedo muerta!!!. El bar es toda la planta con lo cual, tiene una vista de Londres de 360 grados, alucinante. Todos arreglados con cocktail en mano, observo todas las vistas que Londres me ofrece y es cuando descubro que nuestra ventana es la mejor ya que no solo veía el Big Ben, sino que veía tambien la Catedral de St. Paul y el Tower Bridge!!!. Y si a esto le añades que era de noche y que veías esa imagen tan bonita con todo iluminado, el Tamesis, todas las luces de la City… en ese momento pienso, qué bonito es Londres por favor, definitivamente es la ciudad para vivir. Agarré mi Rossini y un canapé de la seleccion que nos sirvieron que con el hambre que se manejaba supo a gloria.

Carolina Maschetzko