Olivia te cuida: un concepto, ¿y el atún?

SHAREShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on Pinterest

Habréis notado que últimamente la sección de Gastro de esta revista está un poco pobre. Más que pobre, inexistente. Pero no es porque nos hayamos puesto a dieta ni nada, es porque, sencillamente, salimos muy poquito a comer fuera. La crisis, el frío, el “ufff ¿y si pedimos que nos lo traigan a casa?”, el “tengo mucho curro, mejor que no”. Lo tengo en la lista de las COSAS QUE HAY QUE MEJORAR del ANTONIA, lo prometo. Estoy en ello.

Hoy voy a hablar de Olivia Te cuida, un restaurante de Madrid.

Me fastidia mucho escribir sobre sitios donde no se come bien o donde se siente uno engañado, pero creo que eso es tan necesario como cantar las alabanzas de los templos gastronómicos visitados. Y debería servir también como crítica constructiva para estos restaurantes, para que se pongan las pilas y el negocio tenga (o recupere) su buena fama.

Os pongo en situación: comida de navidad de la redacción. Se escoge a Olivia Te cuida entre varios locales, porque ya se había hecho alguna producción de fotos allí, porque según X la comida estaba buenísima… En fin, que por amplia mayoría, que no absoluta, se decide celebrar allí la comida. Los de maqueta (como siempre, los tocagüevos) teníamos nuestras dudas sobre el sitio. Los calificativos “bio”, “eco” y “sano” en un restaurante no deberían ser una carta de presentación, deberían ser la norma, así que desconfío bastante cuando alguno se autodenomina así.

Suele pasar (y pocas veces me equivoco) que donde hay abundancia de platos eco-vegetarianos, la comida tiene un exceso de sabor a comino. La verdura, en sí misma, tal y como la cocinan, y sin ningún condimento externo, suele ser bastante insípida, y se disimula la ausencia de sabor con abundancia de especias tipo curry o el mencionado comino.

A mi advertencia de “verás, hoy nos dan de comer alfalfa y cuscús..” el personal replicó que para nada, que se comía estupendamente, que el sitio era súper agradable… etc etc. ¡Qué poquito me equivoqué!

El local es demasiado pequeño para reservar una mesa para 12 comensales, en todo el centro de ¿la sala?. Estábamos demasiado juntos, pero bueno, hacía frío y total, estábamos de celebración, no nos íbamos a poner muy exquisitos.

Vamos con las entradas: una crema de pimientos choriceros que estaba la mar de rica, acompañado de algo que denominaron “caviar de berenjena”, y que no era más que una crema de este vegetal. Cada uno le llama a sus platos como le da la gana… No estaba mal, demasiado sabor a comino. Yo ya lo había dicho…

Lo tremendo llegó con el plato principal. Podías escoger entre unos platos completamente vegetarianos o dos opciones con proteína animal: carrillera o atún. Llegaron los platos, esos platos súper grandes (error para una mesa tan abarrotada) en los que se coloca la guarnición y el principal juntos. Los que escogimos atún empezamos a buscarlo infructuosamente en el plato. “¡Coño! ¿y el atún?”. Por fin lo descubrimos: 3 lonchitas de 5 mm de grosor y 3×3 cms de diámetro. Unos cuadraditos diminutos que se perdían en un gran despliegue de cuscús y ensalada con brotes de alfalfa (yo ya lo habia dicho, El Regreso).

No salíamos de nuestro estupor, tanto que una de nosotras llamó a la encargada:

– “Oye, perdona ¿no te parece que la cantidad de atún que servís en el plato es ridícula?”
– “Es que el atún es muy caro…”
– “???!!! Pues entonces poned otro pescado, pero no puedes decir que esto es atún con nosequé, es que es nosequé con atún, es ridículo, y no podéis considerarlo como un plato principal”
– “Pero es que a la gente le gusta el atún…”
– “Sí, claro, y por eso lo hemos pedido, pero esto es insignificante, vamos, que es un timo. Insisto que para eso pongas otro pescado”
– “La cantidad de atún con el resto del plato está equilibrado para que sea un menú sano…”
– “No mira, por ahí no cuela, porque la cantidad de cuscús que habéis puesto para disimular no está equilibrada con la cantidad de atún… Esto lo tendréis que revisar”

Bio, natural o lo que quieras… ya que eco tampoco lo es, porque que yo sepa diciembre no es temporada de atún (de abril a junio), y el atún rojo está en peligro de extinción por la pesca masiva.

Así que, antonias, si os vais a Olivia Te Cuida preguntad muy bien qué lleva cada plato, y, sobre todo no pidáis el plato de atún. Os quedaréis con hambre.

Olivia Te cuida
Santa Teresa, 8
<Alonso Martínez>
Madrid
91 702 00 66

>VALORACIÓN

starfull
(1 a 5, siendo 5 la valoración máxima)

Le damos un punto porque el local es mono y céntrico, y porque esperamos que no le echen tanto morro y se vuelvan razonables.

Mabi Barbas