Una Antonia en Buenos Aires

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Toda mi vida he pensado que tanto Buenos Aires como Argentina entera era la Europa de Sudamérica. Esta opinión venía de todos los argentinos arrogantes, para qué nos vamos a engañar, que se han ido cruzando en mi camino.

Realmente no es así, o al menos eso pensé el día que llegué, un 31 de Diciembre, vomitando como una perra en esas 12 horas de vuelo y encima pasar de 10 a 40 grados en un día.

En estas circunstancias llegué al hotel ubicado en el microcentro, como ellos lo llaman, lo que viene a ser la Gran Vía madrileña, ese fue el primer error, pero fui aconsejada por alguien que por lo que se ve no conocía muy bien, ni a mí, ni Buenos Aires. Cuando me levante ese día 1 de Enero, tras 24 horas sin comer, lo primero que hice fue echarme a la calle en busca de una farmacia, bueno Farmacity, la cadena de farmacias más locas de allí, donde me dieron unas pastillas y 5 litros de Aquarius para que no me desvaneciera en cualquier momento, mientras hablaba con la farmacéutica a través de una ventanilla, observo como enfrente de mí se está haciendo un cambio de divisas, pesos por dólares americanos, estas personas son conocidos por “arbolitos”, la gente trinca los dólares y los guarda debajo de una loseta, esperando el momento en que la economía se vuelva a ir al carajo otra vez.

Así que, 1 de Enero, ni un alma en la calle, más calor que en Sevilla en Agosto, emprendemos la marcha, como sólo iba a estar 2 días en esta ciudad, había q darlo todo fuera como fuese.

Andandito llegamos a Puerto Madero, zona pijilla donde hay restaurantes y clubs, el barrio en sí es mega pijo y nuevo, unos edificios bastantes poderosos, como particularidad, los nombres de las calles son nombres de mujeres asesinadas en la dictadura. De ahí, a la Casa Rosada, yo no podía creer lo que veía, jardines mal cuidados, secos, aceras levantadas, y finalmente el edificio en sí, creyéndome que me iba a encontrar con la versión de la Casa Blanca en la Argentina, me encuentro antes mis ojos con un edificio de mierda. No sé por qué tanto bombo, la verdad.

Me dirijo dirección a San Telmo, el barrio más antiguo de la ciudad y por el camino me encuentro a Mafalda, no veas que sorpresa, sobre todo al enterarme que Quino, creador de Mafalda, es argentino y vive por allí. Como os podéis imaginar, todo kiski haciéndose fotos con la pobre nena que está allí tan tranquila sentada en un banco. En aquella plaza hay un par de lugares para comer algo, yo sigo con mi Bebida Isotónica, cuando la señora me la trae, le pido que por favor necesitaba hielo o iba a morir en cualquier momento, a lo que responde, que lo sentía mucho pero que entre que era el día 1 y los cortes de luz, no había hielo, en ese momento me cague en toda Argentina y en especial en Cristina.

Me fui arrastrándome a lo que se conoce como la plaza del tango, donde bebiendo un vaso de agua fresquita, esta vez con hielo, me trague como 3 horas de tango, todo esto llorando de la emoción, haciéndome fotos con los tangueros, que estaban por cierto empapados en sudor.  De pronto llegó un señor, americano, estilo a Jean Claude Van Damme, 50 años más o menos, eso hizo que después del agua me pidiera una cervecita, olvidando mi enfermedad, para celebrar la vista.

Observo en el mapa que a una distancia más o menos cercana está lo mundialmente conocido, Caminito, así que fui preguntando a varias personas, a cada cual más fea y más pobre, todos me indicaban el camino, todos decían lo mismo, no hables, no saques la cámara, no móviles y nunca jamás cojas por el camino de la derecha, pues por allá que voy yo, por la derecha. Me meto en ese barrio deLa Boca, y me cago viva, jamás en mi vida he visto tanta pobreza, esas caras de esas personas, esos perros y gatos con sarna, coches quemados, vamos ni en las 3000 viviendas, lugar que frecuentaba en mis años mozos, en fin yo no veía la hora de llegar a mi destino, en el camino, me cruzo con una familia, con buena pinta y pregunto ¿caminito?, me contesta el niño en acento inglés, camitto, y le digo inglés? Yes, me sentí salvada, americanos! gritaba yo, sintiéndome en Armaggedon, me explicaron y así fue como llegué al estadio del Boca Juniors, donde Maradona era estrella y llego a Caminito, es maravilloso, esa callecita con sus tiendas, sus colores, que es debido a la pintura que sobraba de los barcos, los tangos de nuevo… tengo que decir que en 24 horas acaba una hasta el moño de tanto tango y tener que soltar pesos cada 5 minutos, pero bueno, además que la gente es bastante desagradable en esa ciudad, o sería el calor lo que pone de mala leche a las personas, no lo sé, yo me tomé otras cuantas cervezas y me volví al lugar de origen. Día bastante productivo para mi estado de salud.

>Segundo día, me dejé de rollos y cojo el bus turístico, porque no puedo patearme una ciudad de 12 millones de habitantes en 24 horas, es la mejor opción, pero es más caro que cualquiera que haya en Europa eso sí, y la verdad, lo único bueno que saque de ello, fue tener una mejor perspectiva de la ciudad, porque por enseñar no pueden enseñarte nada, porque no hay nada en Buenos Aires, no tiene nada, es sólo una ciudad con grandes avenidas de 2000 y 3000 números, con altísimos edificios y calles que son todas paralelas y perpendiculares, ni siquiera tiene playa, eso me hizo preguntarme el motivo por el que toda España va para ya en verano, con el calor que hace, sin playa y la playa del país es una playa de río o algo así dicen.

>Pero no sé cómo, acabé en un barrio llamadoPalermo, que es lo más. Cuando digo lo más, es un Shoreditch de Londres, pero con bueno tiempo, colores tropicales, te sientes como en Cuba o en Miami, licuadoseverywhere, millones de tiendas, bares, mercadillos, gente loquísima, ese acento el cual puedes llegar arashartelo más grande, pero no importa, estás en Buenos Aires, ahora le encuentras sentido al porqué fuiste allí.

>Mis lugares favoritos del barrio,Crack up, Costa Rica 4767, www.crackup.com.ar lugar con máximo encanto, café-librería, con estilo muy especial, muy de pueblo, tanto los camareros como el señor encargados de los libros eran bárbaros, me tomé mi carajillo de rigor, mientras ojeaba los libros allí presentes.

>Hay una tienda de cosas de diseño que se llamaCalma Chica,Honduras 4909, www.calmachica.com, diseños basados en piel de vaca, para que nos vamos a engañar, y un millón de cucadas más, fue ahí donde me compré las alpargatas máscool de todo Buenos Aires.

Sheldon Bar-Restaurante, Honduras 4969, comparte espacio con una “disquería”, donde encontré y compré un disco de Medina Azahara, Andalucía. Unos Margaritas, bien cargados y para el almuerzo encontré una tasca-bar cuyo nombre era Manuela Malasaña, Costa Rica 4818, www.manuelamalasana.com, es el lugar más bonito y donde mejor comí en todo mi viaje, comida española 100% y cerveza española y no la Quilmes que es un agua churri.

>Muchos más lugares, más anécdotas, sin lugar a dudas un sitio donde volver, eso sí, directamente me alquilaré una casita en ese barrio Palermo-Soho, y me pasearé por esas maravillosas calles de colores, llenas de gente hablando she she, sin duda alguna un lugar donde podría vivir, creo, donde acabaría hablando como ellos, aunque lo deteste y probablemente tener un novio argentino de esos que he llamado antes arrogantes, por qué no? Pues porque ya tengo uno uruguayo que mola mucho más!!! Siempre me quedará en mi memoria Buenos Aires en Enero, lo bueno y lo malo, más lo bueno y es que de ahí tomas un ferry, Francisco, por el Papa, hay que dejar bien claro que es argentino,  que me llevaría al paraíso, Uruguay, el paisíto.

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Texto y Fotos por Carolina Maschetzko