• Culture
  • Tale as old as time

    Después de haber visto el tráiler de la nueva versión de La Bella y la Bestia de Disney, me dispongo a hacer algo sumamente injusto: juzgar por las apariencias. Guiándome por esas imágenes, está claro que Bill Condon, un director al que no tengo nada que cuestionarle, copió al detalle la película de animación. Los […]

  • Editorial
  • Palos de ciego

    El futuro editorial será digital o no será. No hay vuelta atrás. Por mucho que los enamorados del papel soñemos con la vuelta de esa época dorada (en la que buceábamos por las librerías y quioscos especializados, buscando esa joya en forma de revista de arte, de moda, o de fotografía) esos tiempos no volverán. […]

  • Culture
  • Galguitas

    the neon demon

    Se estrena una película o un documental relacionado con el mundo de la moda y las revistas, y no puedo evitar verla. Hasta ahora todas me han decepcionado (quizá la que menos The september issue), por tratarse de vehículos publicitarios, puro marketing, o pajas mentales de individuos que no tienen ni idea de este mundo. […]

  • Culture
  • El hombre multiherramienta.

    Hay muchas películas que al verlas uno se pregunta cómo es que llegaron a hacerse. Este es el caso de la increíble Swiss Army Man. Su premisa argumental es tan peculiar, que decir de qué se trata no llega a describirla de manera satisfactoria. Sin embargo, lo voy a intentar. En una isla desierta, el […]

  • Fashion
  • Días de pasarelas y moda

    madrubb

    Hace tiempo que me retiré del mundo de las pasarelas. Yo, que en su día fui modelo, que por mi estatura y mi complexión tuve fácil que me eligieran los diseñadores, yo, que tuve muy presente el cánon de belleza que me tocó lucir y me machaqué a dietas y spinning, hace tiempo que me retiré. Estuve a punto de dar el salto internacional definitivo, porque me sobraba actitud y lo sé, y aunque desfilé y me fotografié en Milán, Londres o Estambul me pudo más la pereza final porque tras recorrerme durante diez años España entera en avión, carretera y tren, y con apenas veinticinco años, llegó un momento en que dejó de molarme mucho el dormir en hoteles, compartir piso con adolescentes caprichosas más jóvenes que yo o soportar sola todas las tonterías de diseñadores, fotógrafos y estilistas y tener que aguantarme si o sí a lo que demandaban o querían de mi, por muy estúpido que me pareciese.