JuManJi

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Dicen que es de mala educación hablar de religión y de dinero.

El dinero me importa lo justo, más que nada porque la rapidez con la que desaparece de mi cuenta me impide encariñarme con él, pero en el caso de la religión… ahí habéis pinchado en hueso conmigo. Al decir “religión” me refiero, por supuesto, a la religión católica, y el millón y medio largo de JuManJis que han invadido Madrid son los que me tiran de la lengua.

portadaabcNo, no me voy a contener, ni voy a ser políticamente correcta. Este despliegue y este bajarse los pantalones delante de una institución retrógrada, arcaica, obsoleta, corrupta y delictiva, es directamente repugnante.

Porque para mí el que ampara a un violador de niños es tan delincuente como él. Y si no se trata de uno solo, sino muchos, con miles de víctimas, durante décadas, sin castigo, sin reconocimiento de culpa, no tengo explicación alguna de cómo pueden tener los santos cojones de presentarse delante de un montón de niños impresionables a decirles que crean en una institución que predica el voto de pobreza, pero se viste con joyas y vive en palacios; que les prohíbe usar un método anticonceptivo que les puede salvar la vida; que no les defiende de los que abusan de ellos; que restringe su razón y el derecho al libre albedrío, informándoles de que si creen en Cristo, no lo pueden hacer por su cuenta, sino que tienen que seguir los preceptos de una Iglesia que ya se ha mostrado como lujuriosa, mentirosa, ambiciosa e intolerante… No entiendo nada.

A mí no me molestan “los chavales con mochila”, como muchos puedan pensar. Del mismo modo que no me molestan los hinchas de fútbol cuando inundan el metro en un partido decisivo. Me molesta que se utilice a los niños, me molesta que se utilice a los niños en beneficio propio. Los niños son sagrados. Me repugna la doble moral. Si esta invasión la hubiera realizado cualquier tipo de convocatoria ajena a la dichosa Iglesia católica, para empezar, no se hubiera prolongado en el tiempo más de un par de días. Ellos son “chavales católicos” (chavales católicos borrachos como piojos, debo añadir). Los demás son “perroflautas de mierda” o “borrachos sin futuro ni ideales”.

No me engañan (¿a quién engañan?): han venido de rave. La diferencia es que en las raves, por lo general, hay mejor música, pero ha sido exactamente lo mismo. El estilismo era el mismo que el del Sónar: bañador, chanclas, shorts. Lo poco que recuerdo de cuando hice la Comunión (allá por el Pleistoceno) era que no se podían ni enseñar las piernas, ni el escote, ni mucho brazo, ni mucho menos cruzar las piernas mientras te confesabas, el macroconfesionario del Retiro estaba lleno de mileys con shorts mínimos y camisetitas. Esto ha sido un karmaculo. Ha sido una risión. ¿Esta es la juventud del Papa? Pues no me jodas, pero casi que prefiero a la de Costa Polvoranca, que al menos se duchan al salir de casa.

¿Que no ha costado dinero? ¿que ha dado muchos beneficios? No lo dudo ¿pero, a quién? ¿Eso va a repercutir en los que lo hemos sufrido durante más de una semana? Hablo sólo por mí, pero tengo la absoluta seguridad de que si ese dinero, ese supuesto beneficio, fuera directamente a los desgraciados que se están muriendo de hambre en Somalia, ni un sólo madrileño se hubiera manifestado, ni protestado, ni recibido palos por culpa de estos impresentables. Pero pasará como siempre, ni el 1% de ese dinero irá a quien realmente lo necesita. Son un negocio. Son una secta. Son los mercaderes del templo a los que Jesús expulsó a patadas.

Y a los hechos me remito. Vamos a reproducir, tal cual, la página del semanal Metrópoli en la que se especifica el merchandising con su precio de estas jornadas (¿dónde va ese dinero?). También vamos a reproducir el folleto que acompañaba a la cruz del kit del peregrino. Es un escaneo. No tocamos nada. Leedlo y abstraeros por un momento de quién es el que lo escribe. No me digáis que no suena a secta lavacerebros… Hay párrafos que son denunciables por sí mismos (algunos los hemos remarcado en rojo). ¿Por qué tengo que pensar que esta secta es mejor que cualquier otra?

Hasta las tetas de que en este país se pueda ser “católico militante” y no se pueda ser “laico militante”, so pena de recibir un palo de un policía.

Hechos son amores, y no inútiles sermones.

Mabi Barbas, la Jefa

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