La infidelidad y otras cosas del querer

hot mama
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Poliamor, relación abierta, amigos con derecho a roce, paréntesis, respiro …todo meras etiquetas para que socialmente esté normalizado y aceptado eso que sentimos todos los mamíferos de copular con diferentes congéneres cuando nos lo pide nuestro bajo vientre y que no nos tachen de diversos adjetivos malsonantes.

Es curioso como en nuestras diferentes etapas de la vida ha variado el concepto de la infidelidad.

A los 20 como todo era tan intenso la infidelidad era algo sencillamente imperdonable y lo peorcito que te podía pasar no solo en el plano amoroso si no en la vida en general. Daba igual si el tío era profundamente imbécil, olía mal o estaba recién salido de la cárcel de Estremera… mientras estuviese bueno y no te pusiera los cuernos, todo estupendo. He visto verdaderas peleas de gatas por un simple cruce de miradas.

A los 30, esa década en la que estás relativamente asentada, tu carrera laboral definida, claras tus prioridades y tienes la opción de:
1- estar follándote todo lo que se mueve y pasándotelo pirata, sufrimiento el justito, enganches mínimos y todos llevaderos por lo tanto tu única preocupación es llegar a fin de mes o que tu jefe no detecte que has dormido 3 horas y que hueles a cantina.
2- estar en pareja, posiblemente en ese momento tan idílico en el que estás convencido de que es la mujer/hombre de tu vida, pensando en: ático en Las Tablas, boda, hijos, el cocido de los domingos en casa de tu suegra, las vacaciones en ese hotelito tan romántico ..poco tiempo para la infidelidad y además, todo es tan jodidamente maravilloso en esa nube dorada en la que habitas que necesidad cero de andar cortejando en corral ajeno.

Los 40… ay amigos, los 40. Muchos separados después del gran hostión desde esa nube dorada, ya por la tercera pareja desde el susodicho bofetón o los que llevan 15 años con la misma pareja y si, todo bien, mucho cariño, mucha amistad, mucha confianza y bla bla blaaaaa pero inmersos en un tedio majo, incluido obviamente el sexual .

Los hombres estáis hechos unos bocaditos de nata, en vuestro punto de madurez, sabiduría y de atractivo ( esas canitas!!) y las mujeres, pues también, pero nos diferencia que nuestro pico de follabilidad está en lo mas alto, y que muchas somos conscientes de que se avecinan años complicados y que se nos escapa la vida (envidio profundamente a las que no lo ven así, pero esto es harina de otro costal, no nos desviemos) y mi pregunta es: ¿nos tenemos que negar eso a nosotras mismas?, ¿obviamos esa sensación tan maravillosa de poner todavía cachondos a miembros de diferentes generaciones? Ya no te planteas la infidelidad como algo imperdonable, lo ves como algo mas orgánico y si te lanzas, tu única preocupación es si moralmente debes a tu pareja contárselo o no, nace ese Pepito Grillo cojonero.

Y aquí os voy a echar una manita a los que estéis en ese momento, porque soy así de desprendida: un compañero de trabajo me dijo un día: una infidelidad es tal cuando lo saben más de las dos personas implicadas… y joder, me vais a perdonar, pero tiene toda la razón.

Cargar el muerto a la otra persona con la excusa de expiar tus culpas así de pronto, sin necesidad. Totalmente innecesario, ¿u os tengo que recordar eso de “ojos que no ven…”?

Se suele dar en esta etapa atracciones muchísimos mas “infieles” que echar un polvo sin pretensiones y tampoco se la contamos a la pareja mientras preparamos la cena: gordi, me pone berraca el de mantenimiento… NO

Y me quedan los 50 y en adelante, os resumo todo con una frase de mi madre: ”mira, a ver si tu padre se busca una querida y me deja en paz”. Tampoco puedo añadir ni opinar mucho más al respecto dado que mis carnes se hallan en otra etapa anteriormente descrita.

Lo que si tengo claro es que por mucho que se nos haga bola el tema y queramos tratarlo como cualquier tipo de desgracia, esas que crees que eso solo les pasa a otros, os vengo a decir que no, que es algo con lo que vamos a tener lidiar por mucho que miremos hacia otro lado.

Pero oye, que como somos unos modernos para todo, pues a partir de ahora aparte de ser veganos, coach de XXX (a rellenar lo que quieras, hay coach para todos los gustos), bloggers e influencers sumemos practicar el poliamor y a vivir que son dos días.
Miami Mama