Mi Primavera Sound en 10 puntos

ps-Absolutely-Fabulous-absolutely-fabulous-front
SHAREShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on Pinterest

Mi Primavera Sound en 10 puntos
(por aquello de ser coherente con la previa)

Una crónica personal y subjetiva de alguien que estuvo en el festival y sobrevivió para contarlo. O eso creo, que igual soy como el niño de El sexto sentido y nadie se ha atrevido a decírmelo.
Por Mónica Escudero

1. EL MOMENTO NOSTALGIA
Creo que yo nunca he sido tan de Blur como lo fui en el Primavera Sound, lo digo totalmente en serio. Pero qué manera de ganarse al público Damon Albarn, y qué habría cenado para estar tan a topísimo, de verdad que daba gloria verlo. Después de Girls and boys mi voz decidió que si eso ya nos veíamos en casa, y los saltos con Parklife fueron antológicos. Dinosaur Jr y Nick Cave también dejaron el pabellón vintage por las nubes, las únicas que me parecieron un pelín descafeinadas fueron The Breeders. Tal vez comentarios tipo “ahora vamos a tocar el primer tema de la segunda cara” tuvieran algo que ver, no sé. Y a Phoenix no los vi, pero dicen que también fue antológico.

2. NOSOLOMÚSICA
Admiro sobremanera a la gente que va a un festival a ver X grupos y realmente los ve. Les puede reconocer porque llevan un mapa del festival en una mano permanentemente (como mero atrezzo, porque se lo saben de memoria), conocen los atajos para llegar del escenario Kings’Landing al escenario Winterfell en menos de dos minutos y consiguen ver enteros conciertos que se solapan en el tiempo (mejor hagan como yo y no pregunten, que esto de verdad da miedo). Yo, como siempre, me pasé medio festival con Line, Whatssup y demás echando humo, buscando amigos que contra todo pronóstico no encontraban “la torre de sonido que está como a las 3 del cantante de la izquierda de Wu Tang Clan, la de color gris”.

3. EL BOLSO DE MARY POPPINS DE LAS GUIRIS
Este es un fenómeno que todavía me quita el sueño. El jueves, día de temperaturas agradables y cuasiprimaverales (lo que tocaba, vamos) el elevado tanto por ciento de féminas jovenzuelas que venían de fuera del país (España, me refiero a España), había optado mayoritariamente por lo que Mikel Iturriaga denominó el “look Bananarama”: micro shorts vaqueros, medias con dibujos, camisetas sacadas de una pesadilla de los 90 y cosas así. Ligeritas de ropa, en general. Una cazadora vaquera o un jersey por los hombros a lo sumo. Bien: al día siguiente las temperaturas habían bajado chiquicientos grados y parecía que estábamos en una rave dentro de La Sirena. Un frío que pelaba. Pues bien, las mismas que el día anterior parecían a punto de arancarse por “Hawai, Bombay, son dos paraísos” hoy llevaban abrigos The North Face, mitones y (lo juro) hasta orejeras. Iker, a ver qué dices tú de esto.

Las guiris el jueves

Las guiris el viernes

4. MANEL
Fue mi concierto de apertura de festival, y me lo pasé teta. Bailé, salté y disfruté un repertorio surtido al 85% por las canciones de su nuevo disco, Atletes, baixin de l’escenari con escasas concesiones: Al mar, Boomerang y poca cosa más. Insisto: me lo pasé teta (y pienso volver a verles este verano todas las veces que pueda). Pero mi hijo Elvis de seis años se llevó un pequeño chasco -que a la gran mayoría nos llegó de más mayores, con la veintena, seguramente-: en los conciertos de presentación, no te sabes las canciones. Por otro lado, en ese concierto convencí a Elvis -que se apunta a un bombardeo- para que se lanzara a los brazos de El Comidista gritando “papi, papi” mientras unos fans le decían nosequé. Casi me meo de risa, literalmente.

elvis-and-mikel
5. ADAM GREEN EN TODAS SUS FORMAS Y COLORES

Me enamoró cuando era el Peter Pan de Lucky Number Nine de The Moldy Peaches, y desde entonces me siento orgullosa de cada cosa que hace, como si fuera mi sobrino o algo así. Hace muchos años le entrevisté y nos reímos la hostia. No tiene sentido del ridículo (y a pesar de eso nunca lo hace), hace gags entre canciones, chapurrea castellano, recupera sus temas más míticos en cada concierto y, en definitiva, es la hostia.

6. DEJAD QUE LOS NIÑOS SE ACERQUEN A M͍
A tenor de lo de mi hijo, no sé si esta información es del dominio público o no (en todo caso, es pública en su propia web), pero los niños y jovenzuelos de hasta 14 años pueden entrar gratis al festival en compañía de sus padres. El caso es que vi pocos por allí, y los que había eran muy pequeños. Entiendo que a nadie le apetece hacer de babysitter con el castañón, pero hay tiempo para todo, los conciertos empiezan pronto y haciendo un esfuercito a lo mejor podemos permanecer relativamente sobrios hasta las nueve o diez, ¿no? Aprovechen y compartan estos momentos musicales con sus hijos, señores, que en el futuro no les dejarán participar (que los jóvenes sí necesitan ponerse bolingas a las nueve, en general).

7. WU TANG CLAN
Yo cuando un cantante me dice que diga algo lo digo, lo digo, porque me han educado bien. Pero la mayoría de las veces lo digo con la boca pequeña, porque me da como corte y además en mi ciudad estas cosas no siempre tienen el éxito deseado. Pero cada vez que Ghostface Killah o algún miembro de su crew pedía que dijéramos yeah, hell, shit o lo que fuera, me desgañitaba. Y eso es que lo estaban haciendo bien. Mención aparte merece el DJ, que lo dio todo y pinchó hasta con el pie. RESPECT.

8. LA ZONA VIP-PRO-LO QUE SEA
Este punto es un sí-pero-no. Tener unos lavabos a mano, sin colas y en un estado más que decente en un festival es maná del cielo. Especialmente si puedes tomar cervezas a un euro y también sin hacer cola (este punto retroalimenta el anterior), encontrarte a amigos de otras ciudades a los que casi nunca ves y -por si fuera poco- ver los conciertos de un par de escenarios. Y ese es el problema, se crea un efecto como el de El ángel exterminador y de allí no hay quien salga.

Yo misma, encadenada al Polylkin. Y unos amigos

9. DEERHUNTER

No hace falta decir nada más.

10. LO QUE NO
La dolorosa y eterna vuelta a casa (evidentemente esta no es una mala crítica del festival, sino del instinto que el viernes no me avisó de que las aglomeraciones para volver a casa empezarían a la tempranísima hora de las 3 de la madrugada (Shame on you, jovenzuelos). Una porción de pizza que me dió la noche pero bien (esto lo solucioné estilo abuela, trayendo un bocata al día siguiente que por cosas de la vida acabó comiéndose Gerard Estadella). La cancelación de Rodríguez también me dio pena. Y la ausencia de nuestra Antonia Superiora, con la que habría enredado bien a gusto todas las noches.

Absolutely-Fabulous-absolutely-fabulous-550981 1360 1920

Mabi y yo en el Primavera, en el futuro….