Otoño – Infierno. Nieve Polvo

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1OTOÑO: Que si “te quiero mucho” (como la trucha al trucho); que si “te quiero, te adoro” (te llevo a los toros),… ¡JA! Pero qué será lo que lleva a los hombres a esa impetuosa verborrea? A 2 de mis últimos amantes les separan 10 años (y los consiguientes kilos propios de esta diferencia de edad), pero por lo demás clavaditos, oiga: inmaduro, egoísta, cobarde, infiel,…pero… Ay Manolete, si no sabes torear pa qué te metes? Que ni unos cuernos (y nunca mejor dicho) como Dios manda saben poner estos hombretones del S-XXI!  (La verdad es que esto no sé si me molesta o me reconforta. Estoy algo confusa al respecto….).

No quisiera ser yo la que diera alas al argumento de la enésima comedia de Jennifer Aniston, pero la sucesión constante (eso sí) de amantes y amores  de muchos años me lleva a formularme una cuestión  clásica en la historia de la humanidad: ¡¿qué coño les pasa a los tíos?! (y ya ha quedado claro que no es cuestión de edad). Ya sé que es una pregunta manida, como manida podría ser su respuesta: que si son todos iguales, que si son todos unos cabrones, que si son la quintaesencia de la simplicidad, o que se pasan o que no llegan, el clásico miedo al compromiso,…. pero, alguna vez nos hemos planteado la gran parte de culpa que tenemos nosotras, las mujeres? Todas esas actitudes  no son ni más ni menos que la respuesta a muchos de años de cultura judeo-crisitiana (machista al fin y al cabo) y en definitiva a nuestro propio comportamiento para con ellos. Nos hemos mostrado demasiado complacientes, absurdas y panolis, y claro, ellos actúan en consecuencia.

Hemos hecho de amantes sumisas: entregadas sin ninguna queja “no vaya a ser que se agobie”;  novias-madre: (muy al margen de la edad del mozo) intentando comprender e incluso resolver sus problemas;  novia-O.N.C.E.: es decir parcial o completamente ciega que no cabe por la puerta de su casa debido a la más que obvia cornamenta; NO-novia sadomasoquista: nada oficial pero sufridora compulsiva y enamoradiza hasta el delirio de lo peor de cada casa… Entonces, ¿de qué te quejas, mona? Tú  solita te metes en esos berenjenales, ¿y luego te lamentas?

Pues ahí va una de topicazos: quien con niños se acuesta mojado se levanta; madre no hay más que una y a ti te encontré en la calle; el amor es ciego (sí, y gilipollas); el malo NUNCA se convierte en bueno (eso sólo pasa en las pelis). ¡Así que, espabila, chata!

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INVIERNO (o debería decir INFIERNO?): las navidades están a la vuelta de la esquina  y te ha vuelto a pillar el toro (vaya, que taurino me está saliendo el tema…). El cuento de la cigarra y la hormiga se ha vuelto a materializar en tu vida sexual-emocional y, en lugar de haber aprovechado tu estupendo bronceado para encontrar a alguien decente con quien pasar el periodo de hibernación calentita entre las mantas de tu/su casa, te has dedicado a echarte al cuerpo a un montón de tíos buenos o muy buenos (eso sí), pero a todas luces insustanciales en cuanto al hecho de empezar nada remotamente parecido a una relación y claro, ahora vuelven a surgir esas cenas en que tu tía Encarna te hará la consabida y temida pregunta: “¿Y tú hija qué, no te echas novio?”. Pregunta a la que te entran ganas de contestar: “No tía, no, pero me tiro a todo lo que se me pone por delante”.  Cuántas explicaciones. ¡Qué coñazo por Dios!

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Sí, otra vez las parejas de la mano por la Plaza Mayor… con sendas pelucas moradas con alto riesgo de combustión espontánea. (Aaaarrggg: creo que podré vivir sin ello); el olor a castañas… y poder despacharte la docena TU SOLITA; comprar los regalos … SÓLO para TÚ familia, no para tu suegra y tus cuñadas; las cenas… con TUS seres queridos, no repartirte con  los plastas de sus parientes; el viaje a la nieve… con TUS amigos y no tener que cuadrar tus vacaciones con las suyas; las infinitas borracheras y salidas nocturnas (en Navidad cualquier excusa es buena) con TUS amigas guerreras… y no con los borrachos de sus amigos que siempre acaban con la corbata por montera (y dale con los toros…); la cena de empresa… quien sabe si este año habrá algún tío nuevo en la oficina de Kuala Lumpur de tu compañía; el shopping infinito para AUTOREGALOS con la paga extra… SÓLO para TI!; TODO el tiempo del mundo para quedar con TUS colegas que vuelven a casa por Navidad…. Y es que pensándolo mejor… ¡¡¡BENDITA SOLTERÍA NAVIDEÑA!!!

4Entonces, ¿qué vas a hacer? Ahorcarte con un tanga porque el último capullo de la interminable lista que forma tu personal rosario de amantes no tuvo cojones para coger el toro por los cuernos (otra vez la tauromaquia!!) y dejar a su parienta, o que el supuesto amor de tu vida estrene novia en Navidad? NO, GRACIAS. Muchas veces ante la llegada del frío invierno y más en concreto de estas fechas taaaaan entrañables podemos llegar a pensar que mejor mal acompañada que sola, pero como diría mi querida Amy Winehouse: Noooooo, noo, NO!

Ponte bragas rojas,  echa toda la chatarra de oro que encuentres por la casa en tu copa, cómete 13 uvas y échate a las calles en busca de NIEVE-POLVO.

¡FELIZ 2011!

La Trece Catorce